NIGERIA — mayo 2025. El horror vuelve a sacudir a la comunidad cristiana en Nigeria. En un nuevo episodio de violencia extrema, milicias armadas atacaron varias aldeas cristianas en el estado de Plateau, dejando un saldo trágico de al menos 40 personas muertas, numerosas casas e iglesias quemadas, y decenas de familias desplazadas.
Los ataques fueron perpetrados por hombres armados de etnia fulani, que irrumpieron de noche disparando y quemando todo a su paso. Varias fuentes locales denunciaron que la mayoría de las víctimas eran creyentes reunidos en iglesias o descansando en sus hogares.
“Estábamos orando cuando comenzaron los disparos. Quemaron nuestra iglesia. Mataron a mi hijo”, relató entre lágrimas una sobreviviente.
La Iglesia bajo fuego: una tragedia persistente
Nigeria ha sido por años el país más mortal para los cristianos, según informes de Open Doors. Solo en 2024, más de 4.000 cristianos fueron asesinados por su fe, en ataques similares donde el extremismo religioso, la impunidad y el silencio gubernamental se entrelazan.
Los cristianos del estado de Plateau —una región mayoritariamente cristiana— han sido blanco frecuente de violencia étnico-religiosa, a menudo con escasa o nula intervención del ejército.
“¿Hasta cuándo, Señor? Clamamos justicia. No por venganza, sino por la dignidad de tu pueblo”, expresó un pastor local.
El mundo no puede guardar silencio
La comunidad internacional, organizaciones cristianas y activistas de derechos humanos han condenado estos hechos, exigiendo al gobierno de Nigeria acciones concretas para proteger a los cristianos y detener el avance de grupos extremistas.
La Biblia nos recuerda:
“Acordaos de los presos, como si estuvierais presos juntamente con ellos” (Hebreos 13:3, RVR60)
Un clamor desde la sangre de los mártires
A pesar de la tragedia, los cristianos en Nigeria siguen firmes en su fe. Muchos se congregan entre cenizas, oran por sus enemigos y claman por un despertar espiritual en medio del dolor.
“Nos pueden quitar los templos, pero no la presencia de Dios. Seguiremos adorando”, afirmó un líder de aldea.








































