REINO UNIDO — abril 2025. El delantero del Liverpool FC y figura de la selección nacional de los Países Bajos, Cody Gakpo, ha sido advertido por las autoridades de la Premier League luego de exhibir una camiseta interior con el mensaje: “Sin Jesús no soy nada”, tras anotar un gol.
Aunque el gesto fue una expresión personal de fe y gratitud, la Premier League ha indicado que este tipo de mensajes violan las regulaciones que prohíben declaraciones de carácter religioso, político o comercial durante los encuentros oficiales.
“Es un mensaje personal, no político ni ofensivo. Sólo quiero que la gente sepa lo que Jesús ha hecho por mí”, expresó Gakpo en declaraciones pasadas.
Fe en medio del profesionalismo
Cody Gakpo, conocido por su humildad y convicción cristiana, nunca ha ocultado su fe. Sus redes sociales frecuentemente incluyen versículos bíblicos, alabanzas y reflexiones espirituales. En entrevistas, ha afirmado que su relación con Dios es más importante que cualquier logro deportivo.
El gesto que generó la advertencia ocurrió durante una reciente celebración de gol, cuando Gakpo se levantó la camiseta para mostrar su mensaje interior. La imagen se viralizó, generando reacciones encontradas: algunos lo celebraron como un acto valiente de testimonio, mientras que otros lo criticaron por “mezclar religión con deporte”.
“Cristo no es solo parte de mi vida, es mi vida. No puedo dejarlo fuera ni siquiera en el campo de juego”, dijo en una entrevista pasada.
¿Censura o regulación justa?
Este caso ha reabierto el debate sobre la libertad de expresión religiosa en el deporte profesional. Mientras algunos defienden el derecho de los jugadores a manifestar su fe, otros apelan a la “neutralidad” en competiciones internacionales.
No obstante, el mensaje de Gakpo fue positivo, respetuoso y centrado en su fe personal, sin aludir a ninguna denominación ni ideología. Para muchos creyentes, esta advertencia representa una forma sutil de censura al Evangelio, en un mundo cada vez más intolerante hacia el cristianismo.
“No me avergüenzo del evangelio, porque es poder de Dios…” (Romanos 1:16, RVR60)








































